
El fin de semana ha dado para nada más que hacer que lo que teníamos previsto hacer, lo cual no está nada mal y no ha estado nada mal. Pero antes de nada, vamos con los antecedentes. La historia comenzó tontamente el año pasado en una reunión de la junta directiva de la Cofradía San Martín con una propuesta del presidente para hacer una escapada a Barcelona un fin de semana de este año con el fin de iniciar contactos con otras cofradías. Elegida la fecha, se aprobó la moción, se pasaron a ruegos y preguntas y tal y tal.
Casualidades de la vida, en la fecha elegida, se jugaba el partido F.C. Barcelona – Athllético de Bilbao. No hay afición en la Cofradía por el fútbol, pero son estos espectáculos a los que uno va por el ambiente, más que por el deporte. Casi que hubo que obligar a ir al partido, sobre todo al presidente y al tesorero, teniendo en cuenta la animadversión por el equipo culé. Además, teniendo el hotel a medio paso del Nou Camp era casi pecado no ir a ver el partido. Al presidente hubo que avisarle varias veces durante el partido que dejara de bostezar y que animara de vez en cuando a los azulgranas, no fuera que se molestaran los que tenía a su alrededor. Al tesorero hubo que agarrarle al asiento para que no se fuera a mitad del encuentro desesperado por el mal rato que estaba pasando.
Después del suplicio que supuso esas dos horas de fútbol para alguien a quienes no les gusta, nos fuimos a cenar a un restaurante típico catalán, con calçots, butifarras, embutido típico, ensalada catalana y unos caracoles que estaban de muerte, tot molt bo. Después muy formales a tomarnos unos cubatas muy, pero que muy raros en un garito al que nos llevaron nuestros anfitriones.
La historia ha sido más o menos así como la he contado. Os pongo un vídeo que saqué con la cámara de fotos (qué difícil es manejarla) y alguna foto. El resto de fotos y vídeos irán a la Zona de Amigos cuando tenga todas la fotos.