Que no lo digo yo, que lo dice Don José Ibáñez, concejal de Limpieza del Ayuntamiento de Calahorra. Bueno, también dice que los de la Falange son unos guarros, o sea, que ha habido "patodos" y "patadas". Da lo mismo, los ecologistas, los sindicatos, los pobres, los de izquierdas en general, todos son unos guarros y que no piensa quitar ni una multa a los que ensucien el mobiliario urbano, con dos cojones.
Todo viene porque una persona sin recursos ni empleo pegó carteles por las calles de Calahorra pidiendo trabajo. Don José, que vio semejante ultraje a la Ordenanza que él y sus cojones habían dictado, le impuso una multa de 92 euros. El edil
en rueda de prensa insistió que "nunca he quitado ninguna multa, ni la pienso quitar" y remató la faena diciendo que "siento este caso, como también siento los muertos de un terremoto, pero la gente tiene que ser más responsable". Hombre, Don José, que un terremoto no se puede evitar, pero una multa se puede quitar por caridad, como podría ser este caso; que a veces hay que dejar de pensar con los cojones y pensar un poco con la cabeza. Se me ocurre que podría conmutar la multa con hacerle quitar todos los carteles que estén pegados en mobiliario urbano, pero, vamos, que tampoco le tengo que decir lo que tiene que hacer, que para eso le pagan los calagurritanos.