
El lunes volvimos de uno de los mejores viajes a Nueva York que he hecho. Ha sido una fantástica experiencia que me refuerza la idea de que esta ciudad nunca me defrauda. Han sido siete días sin parar y con el único plan establecido de asistir al concierto de
Yanni, el resto fue saliendo sobre la marcha.
Salimos de Madrid el 27 de abril, justo cuando empezó la alarma de la gripe porcina. Una alarma, en mi opinión, magnificada y que pude ver algo de precaución en Barajas pero en absoluto en todo Nueva York. Volamos con Iberia y llegamos puntualmente. De nuevo fui retenido en inmigración del JFK, pero no me llevó más de 20 minutos.
Llegamos al apartamento anocheciendo. El apartamento, en realidad era un estudio, estaba completamente nuevo, de hecho, lo estrenábamos nosotros. Tenía de todo, no tuvimos que llevar nada. Por tener, tenía hasta un portátil nuevito con conexión WiFi. Nada más llegar y dejar las maletas me fui solo a dar una vuelta por el barrio hasta Blvd. East para hacer las primeras fotos del Skyline en una noche estrellada. Eran ya las 12 de la noche en Nueva York, lo que quería decir que llevaba más de 24 horas levantado y aunque en el avión había dormido algo, mi cuerpo ya no estaba para muchos paseos más por mucho que me estuviese embobando con las vistas, así que me fui al apartamento a pasar mi primera noche.
El resto de los días fueron de ir descubriendo y redescubriendo cosas, casi todo el tiempo fuera de las zonas más turísticas ya que la última vez salí algo saturado. Estuvimos una tarde en la playa de Coney Island, fuimos de museos, al
Circo del Sol, comimos en un
restaurante pijo del Meatpacking District, comprobamos el daño que ha hecho el email al correo ordinario, compramos y compramos, y por supuesto, asistimos al concierto de Yanni, que a fin y a cuentas, era el motivo del viaje.
Con respecto al concierto de Yanni, fue algo espectacular. Las entradas para los dos conciertos estaban ya vendidas con antelación. El Radio City Music Hall me encantó y el concierto superó cualquier expectativa. Para acabar la noche, me encontré a la salida con
Charlie Adams, baterista de la banda de Yanni que muy amablemente me firmó un autógrafo y se hizo una foto conmigo.
Hay mucho que contar de este viaje, como la experiencia de hacer la vida de barrio, comprando en los supermercados, utilizando esos autobuses que parecen sacados de un museo, y ante todo, la compañía de buenos amigos como Luis que ha estado tan pendiente de nosotros; Claudia con la que tanto hemos reído; Mencía, directora de la
Hispanic Society of America, el mueso de arte español más importante fuera de España, una maravillosa chica española que no esperarías encontrar de directora en un museo de tanta importancia como éste; y todos los demás, Sergio, Robin, Moises, Nancy…
Os dejo un vídeo con una mezcla del concierto y unas fotos en la que os explico un poco más del viaje.